Panorama desolador después del fuego

Después del fuegoDespués del fuego

Las causas de siniestros por fuego en los hogares españoles siguen siendo las mismas año tras año, y la educación e información tienen en ocasiones poca o nula incidencia en el balance final, porque los números no descienden.

La prevención de incendios, a excepción de algunas reglas técnicas en almacenamiento o manipulación de sustancias proclives a la explosión, suelen estar basadas en el sentido común. Tan solo hace falta mentalizarnos de que el fuego es nuestro amigo cuando lo tenemos bajo control. Una vez que el control sobre el mismo desaparece, se convierte en un monstruo muy difícil de contener.

La mayor parte de las causas de incendios en el hogar se originan en el apartado del  mantenimiento de instalaciones que con los años van quedando obsoletas por degradación de los materiales. En otras ocasiones, son los descuidos los causantes de los incendios que además de poner en peligro nuestras vidas nos cambian para siempre nuestro “modus vivendi”, o sea, nuestra forma de vida cuando nos encontramos con el panorama después del fuego.

Desencadenantes de los incendios en el hogar

Si analizamos las causas desencadenantes de los incendios en los hogares españoles, siguen siendo los elementos con los que nos procuramos calor en nuestro hogar -con componentes eléctricos o no-,  así como los conductores eléctricos quienes siguen estando a la cabeza de la macabra lista.

Estufas eléctricas, radiadores, braseros o cualquier elemento derivado que sea considerada fuente de calor, son la mayor parte de los orígenes del fuego en el hogar.

Esto es debido, en su mayor parte, a la falta de mantenimiento provocada por la utilización de estos elementos tan solo en una época del año, teniéndolos almacenados durante el resto del año en trasteros o en lugares donde no estorban, por lo que año tras año, echamos mano de ellos cuando bajan las temperaturas sin tener en cuenta que aún con poco uso, los materiales se deterioran tan solo con el paso del tiempo por el fenómeno  de degradación. Esto en elementos portátiles

En elementos fijos como los radiadores fijados a la pared y con instalaciones ocultas, suelen ser los elementos inflamables o con alto poder de combustión, quienes por su cercanía con la fuente de calor se inflaman. Dejar una distancia mínima de un metro entre la fuente de calor y cualquier elemento- muebles, cortinas, mantas, etc.-, así como evitar en todo momento colocar elementos extraños encima de los radiadores, suelen ser suficientes precauciones para evitar males mayores.

 Las instalaciones eléctricas, tanto en las partes generales del edificio que nos suministran el fluido hasta la caja de acometida que suele encontrarse a la entrada de nuestra vivienda, así como en la distribución interna de nuestra vivienda, son otras de las causas que están en el “top ten” como origen de los siniestros que tienen como protagonista el fuego.

En los edificios modernos, los materiales que son conductores de la electricidad cumplen una serie de normativas que hacen que los siniestros sean más difíciles. En cambio, en edificios de muchos años donde las instalaciones eléctricas van de superficie con el famoso “cable paralelo” y anclado a la pared con grapas metálicas son un peligro latente. también, en ocasiones son esos llamados “ladrones” tan usados en las viviendas por la mala y escasa distribución de las tomas de corriente, los que sobrecargamos con el consecuente calentamiento como primer síntoma y pequeñas llamas, como consecuencia final y fatal.

La normativa actual exige cambios en los cuadros de acometida con elementos que hacen cortar el suministro eléctrico en caso de subidas de tensión, pero aún existen viviendas con el sistema de “plomos” como medio de control de las subidas de tensión. Un hilo de cobre entre dos bornes que se quema cuando hay un pico alto, era la única protección. A veces, cansados de que cada dos por tres tengamos que cambiarlos porque se funden con el consiguiente apagón en casa, se solucionaba colocando un hilo de mayor sección que aguantaba más, con la consecuente sobrecarga en los conductores interiores ¡Ojo con eso!

 Y por último, otra de las causas de incendios en las viviendas pertenecientes al “top ten” de los desencadenantes, son los descuidos que tenemos cuando dejamos de prestar la atención necesaria a cualquier actividad que estemos haciendo y en la que el fuego, en cualquiera de sus caras, esté presente.

Tenemos una sartén en el fuego y nos descuidamos; velas decorativas, anti mosquitos o barritas de incienso que dejamos sin vigilancia o simplemente no erradicar la insana costumbre- por muchos motivos-, de fumar en la cama.

 Dejando aparte los peligros y las consecuencias del tabaco para nuestro organismo, el sopor nos puede alcanzar cuando con un cigarrillo en los dedos estamos en nuestra cama haciendo repaso del día, o simplemente dejando que la mente se quede en blanco. El cigarrillo se escurre de nuestros dedos, y comienza una combustión lenta de las ropas y el colchón que en vez de despertarnos, el humo y los gases hacen que durmamos más profundamente…

 Panorama después del fuego

Si no tenemos la debida precaución o simplemente un accidente- al que todos estamos expuestos- ocurre y el fuego se ceba con nuestra vivienda, debemos de enfrentarnos a los hechos y consecuencias después del fuego. Lo primero que hacemos es ponernos a salvo y dar la voz de alarma a los equipos que están preparados para combatir este tipo de siniestros, y que el mal sea el menor posible y afecte a las menos personas posibles.

Después del  fuego y una vez finalizada  la actuación de los bomberos, la vuelta a lo que era hacía unas horas nuestro hogar -en el mejor de los casos-, puede ser un momento traumático: muebles quemados, ventanas rotas, agujeros en tabiques y techos, además de un espectáculo de agua, cenizas y olor a humo imposible de olvidar. Pero ¿era necesario todo esto? ¿Era necesario hacer agujeros en paredes y techos?, se preguntarán. Pues la respuesta, es sí. Era necesario.

Un fuego se mueve hacia arriba y luego hacia afuera. La eliminación de ventanas y agujeros en el techo detienen como tácticas de extinción el movimiento del fuego hacia afuera. Ello reduce los peligros para los bomberos y facilita la localización de posibles víctimas. También facilita la lucha contra el fuego.

Además, en caso de falsos techos, cámaras de aire y dobles tabiques, es necesario hacer “catas”, al fin de asegurarse de que no hay focos de fuego ocultos y poder dar de una manera segura el incendio por extinguido.

Evita el fuego por todos los medios con tan solo unas medidas básicas de precaución y además de no poner tu vida y la de los tuyos en peligro, no pasarás por la horrible experiencia de ver tu hogar destrozado por el fuego descontrolado ni por quienes tuvieron que combatirlo a base de agua y técnicas de extinción agresivas.

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