El fuego en el hogar

El fuego en el hogar

El Fuego en el hogarEl día a día en nuestro hogar está compuesto por múltiples labores cotidianas producto de la costumbre y la rutina. Otras, en cambio, aquellas que no podemos catalogar como rutinarias suelen ser reacciones como respuesta a una acción concreta por lo que solemos sopesar y controlar más atentamente nuestros actos.

Éstos, los actos no rutinarios suelen ser los menos peligrosos a pesar de llevarnos a un terreno menos conocido. Precisamente por eso, por desconocido, estamos más atentos por lo que solemos controlar mejor la situación. Sin embargo, por rutinarios, actos cotidianos se convierten en extremadamente peligrosos.

En la seguridad de nuestro hogar, estamos rodeados de múltiples peligros, precisamente porque estamos en nuestra casa, nos sentimos seguros y levantamos la guardia. No en vano en España en el año 2011 según los datos de estudio DADO (detección de Accidentes Domésticos y de Ocio), se produjeron 2.576.601 accidentes DADO que requirieron asistencia médica. Los incendios y explosiones en los hogares dejaron un total de 2510 víctimas.

Ya desde las primeras horas de la mañana en las viviendas se empieza a trajinar con el fuego en cualquier de las transformaciones  a que está sometido hoy en día: calor por inducción, vitrocerámicas, calderas de gas, acumuladores eléctricos. ..Todos ellos producen energía calorífica, la cual desbordada produce un incendio, especialmente en el caso de sartenes. Un hecho tan natural como ir al baño, atender una llamada telefónica, abrir el portero automático de la calle, etc., puede ser el comienzo de una tragedia de consecuencias imprevisibles.

Todo lo hacemos durante mucho tiempo. Tenemos una sartén en el fuego y atendemos a otras cosas porque tenemos cinco minutos mientras se calienta el aceite. O pongo  la comida a hacer en la olla a fuego lento, y tengo margen para bajar corriendo a la panadería, o ir a recoger a la salida del colegio a los chiquillos que solo está a dos minutos de aquí…y tantos otros detalles potencialmente peligrosos, los cuales debemos de analizar de manera individual.

Veamos el caso con margen de 45 minutos mientras se hace la comida y con caldo suficiente para que no se pegue: nos ponemos el abrigo corriendo, salimos, vamos hasta la puerta del colegio, nuestro hijo  se retrasa cinco minutos, pero no hay cuidado, tengo tiempo de sobra. Volvemos a casa corriendo y… resulta que te has olvidado las llaves dentro con las prisas; o se ha ido la corriente cuando subías en el ascensor y te has quedado atrapada, o… Ahora no puedes entrar, lo cual es una faena. Pero lo peor está por venir, cuando se agote el caldo de la comida y esta se empiece a quemar, a echar humo, crear llamas…

Me cuentan la semana pasada:

“Cuando iba a freír unas patatas para acompañar la carne en la cena de mis hijos que estaban a punto de llegar del colegio, sonó el timbre del telefonillo de la calle. Me llamaba la vecina del tercero toda nerviosa que había bajado a la calle porque su hijo tardaba algo y se encontró que éste estaba atrapado en el ascensor…con el mío, y que estaban histéricos gritando y llorando, que había que calmarlos y que deberíamos llamar al 112…Total que sin pensarlo eché escaleras abajo hasta donde estaba parado el ascensor y empecé a tranquilizarlos, mientras que uno de los vecinos que salió al rellano al oír el revuelo en el descansillo llamaba al 112…a los bomberos. Porque no me había dado cuenta, pero un humo espeso inundaba por momentos el hueco de la escalera ¡me había olvidado de la sartén que había dejado en el fuego!

Tardaron poco los bomberos, sacaron a los chiquillos del ascensor y todo quedó en un susto, porque no hubo daños personales. Pero no puedo olvidar que un despiste con la sartén en el fuego, algo que nunca me había pasado porque siempre estaba pendiente, acabó con mi piso destrozado por el fuego, el humo y por la acción del agua de los bomberos…y aún espero la factura por sus servicios, porque no tenía seguro y, según la ley soy responsable de mis actos y de mis imprudencias”.

El fuego es nuestro amigo y nos ayuda en la vida cotidiana. Por tanto, prestémosle toda la atención, como hacemos habitualmente con nuestros mejores amigos.

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