Evita el fuego forestal en primavera

evita el fuego forestalEvita el fuego forestal

La llegada de la primavera trae consigo una explosión de colores de gran belleza y olores únicos siendo una época ideal para disfrutar de una ruta campestre con familia y amigos. En España tenemos la fortuna de disfrutar de una extensa masa forestal, así que hagámoslo, pero con cuidado y respeto.

Bomberos, agentes forestales, protección civil

Un incendio en el bosque aunque no sea de gran entidad y pueda ser controlado en poco tiempo, además del riesgo para los seres vivos que lo habitan y del riesgo de las personas, causantes o no, la destrucción de árboles que han crecido durante años e incluso siglos no es todo el problema sino parte de él.

Sabemos que  detrás de cada incendio en las zonas urbanas existen unos profesionales que arriesgan su vida velando por la comunidad, y no solamente en caso de fuego sino en todo tipo de catástrofe: derrumbes, inundaciones, accidentes, rescates…No en vano todos conocemos la imagen del bombero rescatando a un gatito atrapado en un árbol.

Pero solemos olvidarnos de esos profesionales: Bomberos, Protección Civil, Forestales, soldados del Ejército Español, Policía, Guardia Civil  y Voluntarios (todos en mayúsculas y en fin, tantas otras personas que no vemos y  que se movilizan a cientos en caso de un incendio forestal, empleando aviones, helicópteros, vehículos de todo clase, autobombas y todo tipo de herramientas manuales jugándose la vida, no por un sueldo sino por solidaridad, sacrificio y amor a la naturaleza.

Causas más comunes de los fuegos forestales

Muchos estudios de las causas de los fuegos forestales han llevado a reconocer las formas más comunes que iniciaron dichos fuegos. Vamos a identificar algunos de ellos:

Barbacoas y excursiones

Ya ha pasado mucho tiempo desde que ir a hacernos una parrillada o un arroz al campo era una actividad familiar permitida. Cuatro piedras, cuatro palos, un buen fuego, eran actividad dominguera. Después, en vista de los problemas causados por inconscientes que encienden el fuego en cualquier lugar y en cualquier condición, las autoridades locales prepararon áreas específicas con parrillas hechas de piedra, prohibiendo hacer fuego fuera de los recintos.

Como primer paso estaba bien, pero de nuevo la inconsciencia que dejaba brasas sin apagar sin importar la velocidad del viento ni las colillas semiapagadas, acabó con ello prohibiéndose su uso de manera rigurosa entre los meses de julio, agosto y septiembre generalmente con muy pocas excepciones a la prohibición general, y todas ellas con la autorización expresa del Servicio Territorial de Medio Ambiente. Todo esto incluye a las acampadas fuera de recintos habilitados exprofeso: evita el fuego forestal

Los cigarrillos

La sociedad está tomando conciencia de las bondades de una vida sana y dedica más tiempo a los deportes de aire libre. Ello conlleva un sinfín de rutas que discurren por bellos paisajes bien a pie, y a veces la utilizando todo tipo de vehículos todo terreno incluidas bicicletas de montaña.

Algunas personas que los utilizan son fumadores y les resulta placentero pararse en un sitio con buenas vistas, fumarse un cigarro y refrescarse. También algunos de ellos apagan las colillas con el pie en la tierra o contra una piedra dándolas por apagadas y se van. Pero algunas pueden quedar con una pequeña brasa que con el viento puede avivar los rescoldos y convertirse en fuego de consecuencias imprevisibles, además de la suciedad abandonada: apaguen sus colillas y cuando vayan al campo llévense un recipiente apropiado para apagarlas y llevárselas: el campo es de todos, evita el fuego forestal.

Relámpagos

Los relámpagos, confirman los investigadores, son causantes de incendios forestales de manera muy frecuente al producir alguna chispa afectando a los árboles, cables de alimentación etc. Ante esto solo podemos procurar mantener libres de rastrojos los montes, algo que por su coste económico y dificultad parece altamente improbable por no decir imposible.

Vehículos a motor

Muchas carreteras discurren por áreas boscosas donde por cierto, es un placer conducir. En caso de accidentes pueden producir incendios y esta es una de las razones del desplazamiento de los bomberos a la zona del siniestro, y a estar preparados para apagar el incendio y  hacer un cortafuego en caso necesario.

En campo abierto, todos los vehículos a motor son un peligro en potencia. Los vehículos agrícolas llevan sistemas para evitar las chispas, al igual que toda la maquinaria específica para las labores del campo. En cambio el resto de vehículos normales como coches, motos o quads no tienen dispositivos específicos de seguridad para circular por esos terrenos: se precavido y evita el fuego forestal.

Fuegos de artificio

Llegan las estaciones que nos traen calor y celebraciones en los pueblos de toda España con grandes fiestas llenas de tracas, fuegos artificiales, voladores, petardos, etc. Estos elementos tienen un gran potencial y un alto riesgo de causar incendios en zonas rurales o urbanas con arboledas y pastos secos, si no son utilizados de la forma correcta y en lugares adecuados.

Incendiarios

Un incendiario es un individuo que prende fuego con la intención de causar daño. Especialistas en incendios provocados creen que muchos de los incendios se inician por incendiarios, siendo estos los causantes de un 30% de los incendios forestales. El mal uso del fuego en la quema de rastrojos y quemas controladas en los montes para regenerar los pastos, también son acciones de alto riesgo cuando no están hechas por equipos especializados y sí por ganaderos que a pesar de su experiencia pueden derivar en  una quema incontrolada de la forestación de consecuencias imprevisibles.

Conclusión

Cuando el hombre apareció en la tierra, las masas forestales existían y ya estaban habitadas por seres vivos estando regulado su crecimiento y expansión por las leyes de la naturaleza que son muy sabias. Cuando desaparezcamos, ellos seguirán aquí, consecuencia de las mismas leyes.

Los hombres somos los mayores depredadores de la tierra y estamos movidos casi siempre por las mismas causas: riqueza, búsquedas de esos espacios vitales convertidos a veces en una excusa del ansia por poseer más y más terrenos, talas, voladuras en busca de minerales, emisión de gases etc. Para nuestra subsistencia muchas de esas acciones, está claro, son inevitables.

Lo que sí es evitable es la falta de control que normalmente produce más daño que el que la naturaleza puede asumir y ello nos lleva a la destrucción de la Tierra, lenta pero inexorable.

En cuanto al fuego se refiere, la naturaleza a través de elementos como el rayo o los incendios expontáneos ya hace la función regeneradora. Por tanto, disfrutemos de ella con instinto protector. Seamos conscientes y disfrutémosla en lugar de destruirla: evita el fuego

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