Nuestros amigos los extintores

Los extintores adecuados al tipo de fuego

ExtintoresPara que el fuego sea nuestro aliado en las tareas cotidianas, necesitamos tenerlo bajo control. Para ello, es necesario conocer las normas que deben de aplicarse, evitando el fuego y con ello los daños que puede causar a las personas y a sus propiedades. Pero, si a pesar de las precauciones adoptadas se producen catástrofes de este tipo, también es necesario conocer las medidas a adoptar para su control y reducir los daños que pueda causar.

Habíamos visto en anteriores ocasiones, que el fuego se define como “una reacción química con desprendimiento de luz y calor”. En cambio, el incendio se define como” un fuego que está fuera de control”.

A nivel internacional se ha regulado la clasificación de los fuegos, al objeto de realizar una respuesta más eficaz en la labor de extinción. El conocer y saber distinguir la clase de cada fuego es factor de vital importancia, para poder elegir el método y el elemento adecuado para su extinción.

Los fuegos y su clasificación :

  • Clase A.- son fuegos de combustibles ordinarios , como madera, papel, cartón y en general todos los productos derivados de la celulosa.
  • Clase B.- Fuegos  que comprometen líquidos combustibles o inflamables, grasas y en general derivados del petróleo.
  • Clase C.- Todos los elementos que estén relacionados o con dependencia de energía eléctrica, por lo que es necesario que el agente extintor no sea conductor eléctrico. Una vez desconectada la energía eléctrica, el fuego según el tipo de combustible comprometido, corresponderá a las clases, A, B o D.
  • Clase D.- Son fuegos de ciertos metales, tal como: magnesio, sodio, potasio, titanio o antimonio, entre otros, que al arder alcanzan temperaturas muy elevadas y requieren de un elemento extintor no reactivo a éstas.

Existe un elevado número de agentes extintores  siendo los de portabilidad los más comunes. Los extintores fueron un invento de William George Manby, un capitán al que se le ocurrió crear un instrumento que apagase el fuego con una mayor efectividad, al observar la incapacidad de un grupo de bomberos de Edimburgo para alcanzar los pisos superiores de un edificio en llamas.

El primer extintor era un aparato con cuatro cilindros, tres con agua y otro con aire comprimido, que servía para que el líquido saliese a presión. Fue patentado en el Reino Unido en 1839. Este dispositivo fue modificado en 1905 cuando se sustituyó el agua por bicarbonato sódico.

Donde existe riesgo de incendio, bien por albergar combustibles, comburentes y energía de activación, los tres elementos para que se origine el fuego, debemos de tener a mano los elementos de protección, por si el fuego deriva en incendio. Para ello dispondremos de extintores en cantidad y de características  acordes con la zona y materiales que pueden ser susceptibles de incendio. Además, es fundamental que el acceso a los extintores sea franco y no haya impedimento físico para acceder con rapidez a ellos. Además es importantísimo que la ubicación de los mismos sea en zonas que, en caso de problemas, captemos su ubicación con la mayor rapidez.

Apagando el fuego con extintores

Además, hemos de tener en cuenta una serie de premisas básicas con el fin de conseguir la máxima efectividad en el manejo del extintor, citando algunas a continuación:

  • Una vez detectado el fuego, no se debe de atacar el mismo en contra del viento. porque el calor y el humo que vendrían en nuestra dirección impedirían  una buena visión. Lo correcto es hacerlo a favor del viento y desde una distancia prudente.
  • No es correcto lanzar el agente químico sobre la llama. Lo correcto es hacerlo a la base del fuego.
  • No es correcto atacar el fuego en ángulo cerrado, ya que esto provocará derrame del combustible. Lo correcto es atacar el fuego desde una distancia prudente, y avanzar haciendo un barrido sin cortar el flujo hasta la total extinción del mismo.
  • No es correcto utilizar los extintores de uno en uno, cuando existen más unidades a disposición. Lo correcto es usar los extintores de forma conjunta a fin de asegurar la total extinción del fuego.
  • No es correcto colgar o guardar los extintores después de usarlos, porque podrían quedar sin recargar.

La lógica nos dice que las medidas de prevención son las más importantes para evitar el fuego. Pero si toda la prevención falla por algún motivo, o se hacen operaciones en las que el fuego ha de estar presente, también han de estarlo las medidas de seguridad y control, ante una eventualidad.

El mejor conocimiento del fuego ha permitido el desarrollo de elementos y técnicas para combatirlo. Cada día se perfeccionan más y surgen nuevos en el mercado. Pero los conocimientos y la habilidad para operar estos extintores determinaran el éxito en el combate contra el fuego.

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