El fuego en un Submarino Atómico

Fuego en un Submarino Atómicofuego en un submarino atómico

Los submarinos son los navíos más caros y sofisticados del mundo. Sus reactores de agua a presión funcionan las veinticuatro horas del día, y generan 190 megavatios. alcanzando una velocidad de crucero de 60km/hora. El personal de un submarino tiene que acostumbrarse a trabajar en la profundidad del mar durante varios meses seguidos y eso significa que hay que suministrar constantemente oxígeno.

Transportar la cantidad de oxígeno necesaria para las largas inmersiones, sería imposible, por lo que absorbe el oxígeno del abundante agua de mar que les rodea. Una hélice interna situada en el lateral del submarino bombea hasta 20.000 litros de agua diariamente a un tanque interior. Allí el agua es destilada para eliminar los rastros de metal y la sal, bombeándose a continuación hasta un compartimento de purificación de aire. Allí hay un par de electrolizadores, donde a través de ellos se descarga electricidad en el agua destilada, y se consigue separar sus elementos: hidrógeno y oxígeno. Así se soluciona el problema de proporcionar oxígeno a la tripulación.

A continuación, hay que solucionar el problema del  venenoso dióxido de carbono que se exhala en la respiración. Por ello, el aire se filtra por unos limpiadores químicos. Estas unidades absorben el dióxido de carbono y lo disuelven en un fluido que puede ser expulsado al mar. En caso de emergencia, todas estas unidades se duplican por lo que si una falla, otra unidad entra en funcionamiento.

El aire es distribuido por el submarino, gracias a unas bombas que se supervisan constantemente desde la sala de control. Es vital que el aire del submarino se mantenga limpio y a la presión correcta. Por eso, a cada marinero se le enseña a leer los medidores del aire, utilizando para ello un instrumento portátil. El aire pasa por un catalizador cambiando el color, siendo el médico de a bordo quien lleva el control.

La catástrofe de la declaración de fuego en un submarino atómico

Pero la situación del fuego en un submarino es la más temida. Si el incendio no es controlado rápidamente, el humo y los gases tóxicos se propagarían rápidamente por los conductos del aire y será imposible respirar. Un incendio es lo peor que puede pasar y lo primero que hay que intentar hacer es apagar el fuego y poner en práctica el plan táctico.

Para comprobar que la tripulación está preparada en caso de incendio, se ponen en marcha regularmente simulacros de fuego en . Cuando hay un incendio todo el mundo se pone en acción.

En primer lugar se transmite a la sala de control los detalles del incendio. Desde la sala de control se controlan todos los sistemas de ventilación del submarino e inmediatamente se bloquean las bombas que hacen circular el aire. Mientras se toman las decisiones tácticas en la sala de oficiales que se convierte en la sala de operaciones de control de daños. En todas las zonas del submarino existe un suministro de emergencia de aire limpio, y el equipo tiene que asegurarse antes de nada, de que sus equipos de respiración funcionan. Es fundamental mantener controlados el fuego y el humo.

Los primeros en llegar al foco del incendio, van equipados con extintores químicos  como unidad destinada a cortar el avance de las llamas, aislando la zona del resto del submarino mediante cortinas anti humo.

Mientras, en la base de operaciones se controla el cierre de  los conductos de ventilación para evitar que el humo se propague. A continuación, un nuevo equipo de bomberos se equipa con trajes ignífugos  y equipos de respiración autónomos e intentarán apagar el fuego utilizando agua de los tanques de lastre del submarino. Son los hombres de primera línea contra el fuego: si fallan, la tripulación tendrá que enfrentarse a la pesadilla de tener que abandonar el submarino.

En la base de operaciones, han de controlar que el fuego no ha dañado ninguna de las instalaciones y, con todos los sistemas de ventilación cerrados, han de tomarse mediciones de la pureza del aire constantemente para asegurarse que no se ha contaminado con los gases desprendidos en el incendio. Una vez tomadas las lecturas, tendrán que decidir si han de ventilar el aire contaminado que rodea al incendio.

Todas estas operaciones han de hacerse mientras el submarino permanece sumergido y escondido. El problema sería si tuviesen que ventilar, ya que esta maniobra ha de hacerse en superficie y arriesgarse a descubrir su posición.

No obstante si no pudiesen subir a la superficie, aún quedaría un recurso para mantenerse con vida. El submarino tiene lo que se conoce como “velas de oxigeno”. Generan oxígeno a partir de una reacción química y de una pequeña carga. Se utilizan conjuntamente con una unidad de absorción de dióxido de carbono, para mantener a la tripulación con vida hasta que se alcance la superficie y se pueda abandonar el barco.

Para vivir y trabajar a bordo de un submarino nuclear, es necesaria mucha disciplina y mucho sacrificio por parte de la tripulación. Los hombres de la tripulación saben que sus vidas dependen de mantener el perfecto funcionamiento de esta máquina cumpliendo en todo momento el protocolo a fin de evitar el fuego en un submarino.

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