RF, elementos con resistencia al fuego

resistencia al fuego

La principal característica de los materiales empleados por la construcción a fin de evitar o al menos dificultar la propagación del fuego en caso de incendio, no es la inflamabilidad, sino la resistencia de esos materiales al fuego durante un tiempo.Ese tipo de materiales llevan incorporadas las siglas RF -Resistencia al Fuego-.

El tiempo de RF viene expresado en minutos y es aplicable, no solo a los materiales en si mismos, sino también a las dimensiones y secciones de los elementos  constructivos, su solicitación mecánica, así como por la posibilidad existente de ser alcanzado por las llamas en caso de incendio.

Las normas existen desde los principios de la humanidad, habiendo sido los caldeos y egipcios quienes tipificarán los tamaños y las formas de ladrillos y piedras a fin de conseguir un mayor rendimiento y homogeneidad en sus construcciones.

No fue hasta 1917, concretamente el 22 de diciembre, cuando Hellmich y Naubaus, dos ingenieros alemanes crean el primer organismo oficial dedicado a la normalización.Recordemos que las normas DIN, son las normas que acreditan -entre otras-, la idoneidad de los materiales resistentes al fuego.

Los elementos constructivos bajo esa denominación, abarcan todos los elementos estándar como paredes y forjados e incluso los que se emplean para caracterizar elementos singulares: T, puertas/compuertas; G, vidrio; W, muros exteriores no portantes; L, conductos de ventilación y climatización, etc., siendo la altura, la dimensión construida y el uso quien determina la calidad exigida a los elementos constructivos del mismo.

No olvidemos que también se han de separar las vías de evacuación  de los restantes espacios de un edificio mediante elementos constructivos con una resistencia al fuego susceptible de calificar.

Elementos constructivos Resistencia al Fuego

Según la norma DIN 4102, parte 2, se trata de los elementos de un edificio  con funciones portantes, rigidizadoras y delimitadoras de espacios durante la primera fase del incendio y las subsiguientes medidas de extinción del mismo y de salvamento de las personas. Hablamos, pues, de paredes, forjados, vigas, jácenas, pilares y columnas.

“La duración de la resistencia ante el fuego se define como el tiempo mínimo expresado en minutos, durante el que un elemento constructivo cumple las condiciones de la norma DIN, 4102, parte 2”.

Elementos esenciales

Se consideran elementos esenciales todos aquellos elementos portantes o rigidizadores y también aquellos elementos que influyen en la estabilidad de elementos no portantes. Por ejemplo, entramados metálicos de tabiques.

En los elementos constructivos que delimitan un espacio, una capa continua en el plano de dicho elemento, que no puede destruirse en la comprobación, según esta norma. En los forjados, esta capa ha de tener como mínimo un espesor de 50 mm, admitiéndose espacios huecos en el interior de esta capa.

En la valoración del comportamiento ante el fuego de los materiales de construcción, pueden despreciarse las capas de cubrición exteriores o los tratamientos de los paramentos exteriores.

Puertas y tapas de registro  cortafuegos (T)

Las puertas y las tapas de registro, compuertas, persianas cortafuegos o demás elementos móviles han de tener un dispositivo de cierre automático impidiendo el paso del fuego por el hueco.

La mayoría de las puertas y tapas de registro existentes en el mercado son elementos no normalizados que han de ser homologados por la entidad correspondiente. Llevan un sello de calidad y el número de homologación.

Excepto en determinadas construcciones o espacios de uso especial, se suele exigir a las puertas un grado menor de resistencia al fuego que el exigido a las paredes que delimitan el espacio:

  • Puertas en paredes RF 30: no se exigen requisitos especiales en cuanto a la resistencia ante el fuego a excepción hecha de paredes de separación RF 30.
  • Puertas en paredes RF 90 :T60
  • Puertas en muros cortafuegos RF 90: T 90

 Puertas cortafuegos en puertas de ascensor

Las puertas en cajas de ascensor han de cumplir la norma DIN 18 091, encontrando también en dicha norma datos sobre el empleo de materiales inflamables que pueden utilizarse en el camarín.

En las cajas de ascensor de resistencia al fuego 90, solo pueden colocarse puertas y otros elementos de cierre que además de evitar la propagación de las llamas eviten en la misma medida la propagación del humo, debiendo además de contar con una ventilación eficaz y permanente de la caja del ascensor.

Puertas de protección contra el humo

La norma anteriormente mencionada, DIN 18 091 prevé dos tipos de protección contra el humo:

Las puertas de protección contra el humo para viviendas oficinas e industrias DIN 18 095-1-A ( de una hoja) y la DIN 18 095-2-A( de dos hojas).

En estas puertas de protección contra incendios, la rendija inferior entre la puerta y el suelo no es especialmente estanca, pero satisfacen los requisitos de la normativa en cuanto a la estanqueidad del humo.

Las puertas descritas en DIN 18 095-1-B (de una hoja) y DIN 18 095-2-B (dos hojas) ofrecen prestaciones de estanqueidad más elevadas en las que la rendija inferior entre la puerta y el suelo es estanca, por ejemplo, mediante un dispositivo que se levanta al abrir la puerta y que permanece cerrado en su totalidad al estar en reposo. Estas puertas resisten también una elevada presión desde uno de los lados.

En ambos tipos de puertas de protección contra el humo se comprueba la estanqueidad a una temperatura de 200º C, motivo por el cual no pueden colocarse en vez de  puertas cortafuegos, fabricándose actualmente puertas cortafuegos que además de poseer una elevada resistencia contra el fuego (T30, T 60, T 90), cumplen las condiciones de protección contra el humo según la norma DIN 18 095

Todo ello, es una aportación más  a la reducción de la propagación de humos en un edificio.

Un comentario en “RF, elementos con resistencia al fuego”

  1. Enhorabuena por el post, está muy bien explicado. Es fundamental entender que a los materiales se les exige que tengan una resistencia al fuego durante un tiempo determinado y no que simplemente “no ardan” como muchos piensan.

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