Veamos las dos caras del fuego

las dos caras del fuegoDos caras del fuego

Animado por el soplo de Minerva, Prometeo creó al primer hombre del limo de la tierra al cual le dio la prudencia de la liebre, la sutileza de la zorra, la ambición del pavo real, la ferocidad del tigre y la fuerza del león

Admirada, Minerva prometió a Prometeo su contribución para poder perfeccionarlo.

Pidió Prometeo visitar las celestes regiones para escoger de ellas para perfeccionar a su criatura, y allí vió que el fuego es el origen de la animación de todos los cuerpos celestes…

Más habiéndole negado Júpiter ese atributo precioso de los dioses y desconocido por los hombres, Prometeo hubo de robarlo y ayudado por Minerva se acercó al carro del sol. Tomó el fuego sagrado y lo trajo a la tierra.

El castigo del Dios fue terrible: un águila devora perennemente el hígado de Prometeo, mientras este permanece encadenado a una roca. Más los hijos del hombre formado del limo de la Tierra gozan también perennemente del supremo atributo de los dioses, regalo precioso de Prometeo a la humanidad: el fuego.

Este mito es uno de los tantos con los que diversos pueblos tratan de explicar el origen del fuego. Apenas empezó a utilizarse fue adorado como cosa sobrenatural, tanto más que se ignoraba la manera de producirlo. Había pues que conservarlo como el mayor de los tesoros y evitar que se apagara, pues su desaparición significaría una verdadera catástrofe para la tribu. De aquí que en las religiones primitivas el fuego fuese un dios y más tarde el tributo que a los dioses se ofrecía y que las sacerdotisas debían guardar celosamente.

Los cultos del fuego fueron incontables y su origen se debe sin duda a la necesidad que tuvo la humanidad primitiva de darle carácter sagrado para poderlo conservar. Pero ¿Cómo se adquiría en origen sin tener que robárselo entre tribus? Ir a buscarlo a los volcanes parece aventurado y cabe imaginar que el primer fuego partiese de una combustión espontánea en el incendio de los bosques.

Sin embargo, el hombre no podía esperar a que espontáneamente se iniciase una de estas combustiones para obtener el fuego. De cómo lo consiguió, nos habla aún hoy en día el sistema empleado: la frotación.

Dos caras del fuego

Cuando el fuego está controlado por el hombre, es un gran aliado. Pero cuando está incontrolado se convierte en incendio. Y los incendios pueden ser devastadores en las masas forestales ya que tienen la capacidad de propagarse a través de largas distancias arrasando todo lo que encuentran a su paso. Como promedio podemos afirmar que hay reportados entre 60.000 y 80.000 incendios forestales al año.

 Generalmente los incendios forestales están producidos artificialmente por la mano del hombre, ya sea de manera intencionada o negligente: equipos mecánicos que producen chispas, cigarrillos, fogatas desatendidas, quemas agrícolas descontroladas, líneas eléctricas son las causas más comunes de los incendios forestales. Veamos las dos caras del fuego.

La cara mala del fuego.

Los incendios forestales causan un aumento de la deforestación, tomando su lugar pastizales altamente inflamables. Los árboles sanos se convierten en maderas ennegrecidas y los arbustos que antaño produjeron alimento se transforman en áridas cenizas, aumentando el riesgo de erosión y deslizamientos significativos del terreno

El mundo animal que tiene como hábitat el bosque desaparece, desequilibrando la regeneración y el equilibrio de especies. La generación de humos puede afectar directamente a la salud de las personas y al bienestar. Los suministros de agua pueden ser degradados por la erosión post-incendio y sedimentación corriente, pero el volumen que fluye del área quemada puede aumentar.

Los incendios forestales pueden tener efectos devastadores en el ecosistema al interrumpir los ciclos naturales de estos bosques, la erradicación de muchas especies de plantas nativas y el crecimiento de plantas resistentes al fuego y otras especies invasoras. Dado que muchas de estas especies invasoras son altamente inflamables, aumentan el riesgo de incendios forestales por lo que la destrucción de las plantas autóctonas aumenta exponencialmente.

Los incendios forestales hacen que los niveles de dióxido de carbono aumenten en la atmósfera reforzando el efecto invernadero que tantos dolores de cabeza nos trae y que aqueja a nuestro planeta.

Además de la destrucción de los nutrientes vegetales disponibles causado por las cenizas, hay un amento de la escorrentía del agua de fuertes lluvias fenómeno que erosiona el suelo y pueden generarse inundaciones repentinas.

La cara buena del fuego

En este apartado podíamos extendernos sobre la gran labor que el fuego reporta a los humanos, tan importante que sin su existencia no hubiese podido subsistir a través de los tiempos. Pero no lo vamos a hacer, son por todos conocidas.

En cambio, hay incendios forestales que son positivos para el ecosistema  como son los incendios forestales controlados. En este caso, suele activarse para controlar e incluso hacer desaparecer especies invasoras de plantas y hacer que las especies indígenas continúen prosperando.

Los incendios forestales son también útiles en el mantenimiento del equilibrio dentro de un ecosistema mediante la eliminación de insectos nocivos y plantas enfermas. Algunas características especiales de algunas plantas impiden que el fuego las destruya. Los pinos de hoja larga son tan resistentes al fuego que casi siempre escapan sin daño. Estos  árboles se convierten en semillas de árboles facilitando la reforestación de un área quemada.

Las especies menos adaptadas al fuego son los robles, encinas, cipreses y cedros – entre otros–  y por lo general no subsisten en un área quemada ya que prefieren la sombra y mucha humedad. En general, se restablecen solos después que broten nuevas plantas a su alrededor.

Miles de años de incendios naturales hacen que se alcance un equilibrio entre el estrés y el alivio para la vida vegetal y animal. Los incendios naturales son algo cíclico y están regido por las condiciones naturales como el clima, topografía, tipo de suelo, vegetación existente y otros factores.

De acuerdo con ello, los ciclos varían. Antes de 1900 las zonas susceptibles de sufrir incendios de origen natural tenían incendios en período comprendido entre 3 a 10 años. En las zonas menos probables de incendios el ciclo se puede repetir cada 10 a 100 años. Los incendios cíclicos en los últimos 12000 años eran importantes elementos para la selección en la determinación de las especies y la distribución de plantas.

El refinamiento técnico y científico a la hora de utilizar el fuego como materia de gestión, ha sido un tema muy importante en la investigación forestal. Por ello, los estudios están encaminados a estudiar el comportamiento del fuego, meteorología y otros campos a fin de determinar “donde” y “cuando” el exceso de combustible existente en el bosque hace que el peligro aumente exponencialmente.

Algunos científicos también se han dado cuenta que los incendios forestales aumentan la diversidad vegetal y animal dentro de un ecosistema particular. En medio de un incendio forestal, cantidad de nutrientes son liberados generando una avalancha de crecimiento de nuevas plantas. Algunas incluso requieren de incendios para germinar sus semillas y estimular el crecimiento

Conclusión

Los incendios forestales sirven para muchos propósitos en la naturaleza pero depende de su frecuencia y causa que sean positivos o perjudiciales para la naturaleza.

El equilibrio entre el bien y el mal hace que el incendio nos enseñe la cara buena o mala. No todos los incendios forestales se pueden controlar y no se puede ni debe luchar contra la naturaleza. Cada vez más, los organismos forestales trabajan para aprovechar la fuerza del fuego natural y aprovechar sus beneficios ecológicos y la eliminación excesiva de material combustible acumulado.

Está bastante claro que las dos caras del fuego forestal se distinguen por la acción del hombre. Si él interviene, los incendios no cumplen los ciclos establecidos y casi siempre afectan a zonas rurales habitadas, incumpliendo la acción beneficiosa para el ecosistema.

En cambio si dejamos que la naturaleza obre por su cuenta, la vida en el planeta está asegurada porque sabe cuidarse sin falta de la mano ejecutora del hombre, casi siempre movido por intereses económicos o por comportamiento negligente.

Dos caras del fuego

Referencias

  1. http://greenconductcom/blog/2013/07/25/the-environmental-consequences-of- http://www.coloradofirecamp.com/congressional_research/forest-fire-wildfire-effects.htmforest-fires/
  2. http://www.coloradofirecamp.com/congressional_research/forest-fire-wildfire-effects.htm
  3. http://www.nrcan.gc.ca/forests/fire-insects-disturbances/fire/13143