Incendios forestales, factores y prevención

Incendios forestales, factores y prevenciónLos incendios forestales son un fenómeno de combustión violenta de los compuestos químicos contenidos en las formaciones vegetales, liberando gran cantidad de energía.

Existen una serie de factores que a nivel general condicionan el desarrollo de los incendios forestales, unos biológicos y que son dependientes de de la composición, estructura y disposición de la masa vegetal siendo también  fundamental la influencia de los parámetros climáticos, sobre todo la presencia, la intensidad y dirección del viento, el cual supone un aporte extra de oxigeno que no es sino un comburante en el proceso. Tampoco debemos olvidar la función del grado de humedad atmosférica y de la propia vegetación –elemento combustible en el proceso.

Finalmente, los factores topográficos determinan el frente del avance del fuego y condicionan la velocidad de propagación, teniendo en cuenta que estos eventos progresan ladera arriba en el sentido del viento reinante.

Por ello, en lo que respecta a la prevención de incendios forestales, podemos deducir que solo los factores biológicos son susceptibles de ser modificados por el hombre. Es  por ello que una mala política repobladora con especies pirofíticas –pinos–, o en lugares inapropiados topográfica y climáticamente inadecuados, incrementarán el riesgo de incendio en la montaña.

El aprovechamiento forestal

Hemos de considerar que en la actualidad ha aumentado el riesgo de incendios debido sobre todo al abandono de los métodos tradicionales de aprovechamiento forestal.

Asimismo contribuye al incremento del índice de riesgos de incendios, la estructura de la propiedad y el uso del suelo forestal. De hecho, el mayor porcentaje de bosque quemado es propiedad privada, lo que nos permite entender la naturaleza de las causas que los provocan y los objetivos que persigue el incendiario, señalando lo trascendental de las negligencias y la intencionalidad en la provocación de incendios forestales.

Es frecuente la información relativa a la intervención de los ganaderos  para favorecer el crecimiento de los pastos o de los agricultores para ampliar la superficie de cultivo. En este sentido, resulta como mínimo sorprendente que buen número de fuegos en el bosque se inicie en horas nocturnas, cuando la presencia humana es menor y los parámetros climáticos no son lo de extremado riesgo.

Indicios de incendios provocados

Aunque es difícil calibra la intencionalidad, existen para los técnicos en prevención y extinción de incendios, indicios delatores de tal actitud: varios focos de fuego a la vez, colocación de piedras en forma de fogata, o incluso el hallazgo de montones de paja o matorral usados como foco.

Como ejemplo, podemos remitirnos a un informe de ICONA el cual  nos dice, que la mayoría de incendios que afectan a la superficie de matorral son provocados para facilitar al ganado trashumante que llega en otoño procedente de Andalucía y La Mancha, el pasto necesario. Y es que con el fuego desaparece el matorral excesivamente alto para el ganado, que se nutre de los jóvenes rebrotes que aparecen al poco de producirse el incendio –de 8 a 10 semanas según las zonas.

Es evidente que el mayor número de incendios se producen en montes de propiedad particular, lo cual es una prueba más del carácter intencionado de los mismos. Por otra parte, el incremento de la presencia humana en los fines de semana y el fenómeno de las actividades recreativas en el monte, viene a aunarse, en algunos lugares, con la escalada del proceso de especulación del suelo forestal con el fin de extender las zonas urbanas y turísticas (LIEBANA–RIBARROCHA, 1981)

Repercusiones de los incendios forestales en la montaña

  • Destrucción de la cubierta vegetal, sobre todo en incendios de pinar que producen gran cantidad de calor dificultando la regeneración
  • Desprotección de los suelos e incremento de la erosión con pérdida de suelo fértil
  • Destrucción o alteración de la materia orgánica del suelo y disminución de la fertilidad
  • Multiplicación de insectos y hongos xilófagos –amenaza potencial para la masa vegetal vecina– en trocos calcinados y tocones muertos
  • Cambio de las condiciones microclimáticas, con variaciones térmicas acusadas, menor infiltración y mayor evaporación
  • Reducción sensible de la población animal, especialmente la microfauna: (gasterópodos, formícidos y arácnidos), así como roedores y reptiles.
  • Incremento de la virulencia de las avenidas fluviales por modificación de la infiltración del agua por el suelo
  • Pérdida en valores ambientales–pérdida de “paisaje”

Conclusiones y propuestas

  • Necesidad de realizar un cambio en la política forestal
  • Uso de especies autóctonas que generan menos maleza y son menos combustibles
  • Apertura de caminos que sirvan de cortafuegos
  • Mayor vigilancia
  • Sanciones más duras
  • Descentralización en la gestión de montes
  • Compromiso social que vincule a los ciudadanos con su medio ambiente
  • Procesos informativos y formativos que posibiliten adquisición de conciencia social
Fuentes
http://www.cervantesvirtual.com/obras/materia/montanas–conservacion–1408