Daños causados por los incendios forestales

incendios forestalesLos incendios forestales, a nivel global constituyen un grave problema aumentado si cabe en los países de clima mediterráneo por las estaciones secas y  las altas temperaturas, condiciones todas ellas propicias para la iniciación de fuego ayudado en su propagación por el viento de poniente. Si faltaba algún ingrediente, añadamos las características de nuestras especies vegetales: un bajo contenido en agua y  presencia de aceites y ya tenemos todos los ingredientes para el inicio de los fuegos forestales y su rápida propagación.

Evidentemente, son en  los meses de verano cuando más peligro de incendios existe, indicando las estadísticas al mes de agosto como el más proclive a este tipo de desastres al menos  a partir de la década de los años setenta que es  cuando se detecta que los incendios en los montes son un problema real e importante en cuanto al aspecto medioambiental se refiere.

Temperaturas en la combustión

En el interior de la masa forestal, durante un fuego intenso las temperaturas alcanzadas rondan los 1300ºC y a escasos metros de la masa que se encuentra en combustión, la temperatura del aire se encuentra alrededor de los 120ºC dependiendo en cambio la temperatura del suelo del tipo de combustible, cantidad y su humedad.

Así, en un incendio desatado en una zona de pradera, en los centímetros superficiales las temperaturas aumentan entre 50 u 80ºC por término medio. Una temperatura de entre 50 ó 60ºC mantenida durante diez minutos supone la muerte de las células vivas y por tanto, la destrucción de las comunidades edáficas.

Los fuegos forestales no solo causan daños económicos sino también medioambientales. A la pérdida de materias primas en  nuestros bosques –corcho, madera, resinas…etc. –, se suman la destrucción de vegetación lo que posibilita la erosión de de los suelo con las consiguientes  perturbaciones hidrológicas que descontrolan la escorrentía y la erosión. Los daños ocasionados pueden ser distintos según afecten a los incendios de piso,  matorral y herbáceas o a la parte más elevada de los árboles.

La atmósfera tampoco se libra de los efectos nocivos causados por los incendios forestales ya que, a la contaminación térmica temporal de todos los componentes del sistema, se suman las partículas nocivas emitidas a la atmósfera y demás compuestos que contribuyen al calentamiento global del planeta. También la calidad de las aguas de los lagos se ven mermadas por el incremento de sedimentos.

La frecuencia de los incendios forestales favorece la sustitución de especies arbóreas propias de los ecosistemas maduros por especies de árboles invasoras, como por ejemplo los pinos.

Los incendios forestales y la fauna

Las quemas forestales tienen una baja incidencia sobre la mortalidad directa de la fauna existente: los roedores se resguardan bajo la superficie del suelo el cual les ofrece un perfecto aislamiento sobre el fuego. En cuanto a las aves, su facilidad de escape les permite remontar el vuelo, pero la destrucción de nidos y huevos es total con la consiguiente ruptura de la cadena trófica como consecuencia de la despoblación  animal.

De todas maneras, las aves es una de las especies más afectadas por los incendios forestales y más concretamente las aves rapaces que ven su hábitat alterado al quedar reducida su disponibilidad de presas.

Como contrapartida, investigaciones recientes demuestran la existencia de especies de aves colonizadoras con querencia hacia las áreas quemadas y espacios abiertos, hasta tal punto, que algunas especies se pueden utilizar como indicadoras del grado de recuperación  del medio.

En el suelo

En el suelo se producen cambios cuando estos son afectados por incendios forestales. Existen bacterias aerobias, anaerobias facultativas y anaerobias. En los períodos de encharcamiento las bacterias aerobias esporulan, las bacterias anaerobias ejercen toda su actividad y así recíprocamente.

Inmediatamente después del fuego, la población bacteriana existente en la cubierta vegetal próxima al suelo se reduce en función de la duración e intensidad del fuego. Sin embargo, al poco tiempo por cambios abióticos que han tenido lugar se suelen producir incrementos explosivos de bacterias motivado por un aumento de nutrientes por parte de las cenizas, aumentos de la humedad y de la temperatura del suelo como consecuencia del aumento de la radiación al carecer de vegetación y de la absorción de calor en los casos de ceniza de color oscuro.

Respecto al agua

La vegetación desempeña un importante papel en cuanto a la escorrentía, disminuyéndola o aumentándola en función de su magnitud. La continua incorporación de materia orgánica al suelo forestal como consecuencia de la caída de ramas y hojas contribuye a que su estructura sea más granular, siendo variable en función del tipo de bosque y de la estación del año. La permeabilidad está definida por los grandes poros a través de los cuales el agua puede moverse por acción de la gravedad. La infiltración disminuye en relación directa con la profundidad del suelo, siendo muy superior en suelos forestales que en los agrícolas, mayor en masas arbóreas adultas que en las jóvenes, en los bosques sin pastoreo que en los pastados y  en los montes claros que en los rasos.